El extraño caso de la puerta que da al otro lado.

Pero quiero acercarme a vosotros, hasta allí donde crecen todavía vuestros
bosques,
donde el monte sagrado esconde su cabeza solitaria entre nubes,
quiero ir al Parnaso…
Extracto de Archipiélago de Hölderlin[1]



Los relatos de José Luis Serzo por su magnitud no
podrán medirse, no habrá escena capaz de albergarlos, pues habiendo tenido un
principio, estos no tendrán final, crecerán hasta alcanzar las nubes y
atravesarán cualquier doblez de la narración de la realidad. Serzo es el
artista del relato infinito y de la percepción infinitesimal, encadena suceso
tras suceso, es el soñador que anda entre nubes y el creador de cosas
quiméricas, el visionario que no anticipa futuros sino que crea a través del
reverso. Este es el perfil del personaje que le interesa a este artista para
poder alcanzar o, si no queda remedio, inventar otra salida de lo ordinario. Si
nos posicionamos junto a ese personaje al otro lado del relato, hablamos de una
cuestión temporal, una secuencia que transcurre en torno a un TEATRORUM –una
acumulación del todo y de lo otro- en cuyo interior circular el advenimiento
temporal es otra realidad, más viva y radiante, más luminosa, así realidad y
tiempo –como transcurso de lo cotidiano- son construcciones netamente plásticas.
Teatrorum como máquina escenográfica aparece en series
como La historia más bella jamás contada,
ha sido una suerte de fantasma presente desde los inicios del artista en la
serie Post Show. Es un dispositivo
que se ha ido configurando poco a poco desde el aspecto de caseta misteriosa
hasta esa culminación de telón cerrado sobre sí mismo, construido a partir de
una indagación natural y de una suma de disciplinas. Puede ser una escultura
teatral o un teatro escultórico, en definitiva un objeto misterioso incluso
para el artista. Podemos interpretarlo como una plataforma propia del arte, o como
una fuente mística aglutinadora de todo tipo de creencias, de todas y de
ninguna.
Así es como se presenta el espacio, un escenario donde
se desarrollan los conflictos en clave crítica de la tríada
personajes/espacio/tiempo. Con Escenas y
sucesos dentro y fuera de un Teatrorum
el artista establece un tiempo de
negociación de la misteriosa relación entre cada espectador y la escenificación
que presencia. José Luis Serzo es el artista del relato, de las historias que
parecen seguir un continuum de
experiencias que, desde su perspectiva, son el desarrollo de la lógica
evolutiva de la narración. En ellas, el artista adopta un alter ego, Blinky
Rotred que se rodea de todo tipo de personajes inspirados, la mayoría de las
veces en personas queridas, cuenta y habla desde lo otro, desde la otredad
tanto subjetiva como espacial. Los lugares también son otros, cambiantes con
una facultad de transmutación intensa desde la lógica del sueño.

Para un ojo ávido de otros mundos y de otras formas de
ver la naturaleza de las cosas reales, el escenario de
Teatrorum está repletos de sucesos, es un espacio activo en el que
hay una alteración de papeles: los actores se vuelven intrusos y los espectadores
son los constructores de alegorías alrededor de la escena circular cerrada
sobre sí misma. El decorado es el lugar desde el que se ve pero con
Una visión trasladada hacia las
aventuras luminosas de Blinky y su hija Maya. A través de estos personajes la humanidad
está representada, en un
theatrum mundi
total donde la inocencia de la primera mirada, creativa y expansiva se suma a
la aventura de la exploración y el vuelo.
 
Serzo es el artista que usa las palabras e invita, de
forma tácita, a actuar a través de una aproximación al otro, como si sufrieran
la atracción de un astro lejano cuya luz lo bañase con esa aureola que nos produce
una sensación de extrañeza[2], a
través de un uso y abuso de los elementos identificativos que conforman una
especie de cosmografía de la alteridad con tan sólo traspasar una puerta, esta
extraña cancela que es el linde entre el yo enfrentado a un mundo absurdo y sin
sentido –el nuestro- y la realidad de ese otro sujeto que construye a través de
la luz en oposición a la realidad inabordable. Esta exposición es una mezcla de
imágenes románticas frente a la proyección de una forma heroica de ver las
cosas, para Serzo el arte lo que puede ofrecer es esperanza, que tiene que ver,
como diría John Berger, con la naturaleza humana y con cómo afrontar y resistir
el carácter inhumano del nuevo orden mundial y el capitalismo especulativo[3]. Esa
naturaleza humana se expresa a través de la delicadeza y contundencia directa
del dibujo, de estudios/bocetos/escenografías, de telón sobre telón… Ahora, nos
preguntamos, ¿qué pasa alrededor de un Teatrorum?, ¿qué sucesos y escenas
tienen lugar?, ¿qué misterios ocurren con la colectividad en relación a este
dispositivo?: podría ser la narración de la puesta en escena desde El sueño del Rey (de la República) a los
Ensayos para una gran obra o  quizá puede que nos encontremos con un TheWelcomen, series anteriores del artista
envueltas en un tiempo narrativo afín y esperanzador, unidas por mecanismos que
en primera instancia pueden entenderse como antiguos o añejos, pero que el
artista convierte en dispositivos de reacción.
Uno de ellos, El
tractor de la victoria
, todavía no ha sido inventado. Un
tractor-locomotora, artilugio de campo, republicano de vocación y monárquico de
origen. Una eterna dualidad esquizoide que tiene más sentido del que
sospechamos en superficie. Así que, vamos a esperar a que lo invente para poder
entender y vivir esa duplicidad de sentidos. Pero mientras, podemos andar sobre
esas nubes y atravesar rompimientos de gloria para pasar hacia el otro lado. Podemos
unir todas las experiencias de los espectadores, aglutinarlas sin distinción
para imaginar un relato poliédrico, polifónico, volumétrico y levantado en el
aire hasta el infinito.
Todo este amasijo experiencial y experimental
concebido desde una perspectiva anecdótica, a través de la sucesión de telones
y actos, expande el concepto de lo teatral. Serzo abre la puerta/telón para
mostrarnos qué hay al otro lado, qué tesoros e ideas se desarrollan a partir de
una actitud determinada ante la vida, es decir, ante lo ordinario, proveerse de
un sentido más elevado, vivir lo finito desde la infinitud de posibilidades,
desde lo fantástico, inventivo, metafísico, imaginario, tentador, exaltado,
abismal[4],
inefable… Desde la habilidad de vivir en dos mundos.
La aparente comicidad, la amabilidad de las escenas y
el inequívoco sello romántico decimonónico de Escenas y sucesos dentro y fuera de un Teatrorum se convierte en el
extracto de la obra de arte total, una odisea del espíritu romántico en contra
de la desintegración poética del mundo. En esta serie aparecen nuevos
personajes, todavía misteriosos incluso para el artista, están todavía por
construir. Ahondar en lo inexplicable es tarea del arte, en un universo
post-rural, post-real…, expuesto a través de los paseos de Blinky entre esos
nuevos paisajes y personajes por describir e incorporar al relato.



Fotografías: Galería Artizar
Exposición: Escenas y sucesos dentro y fuera de un Teatrorum
Artista: José Luis Serzo
Lugar: Galería Artizar
Fechas: 17 junio – 30 julio 2016


[1]
HÖLDERLIN, Friedrich, Las Elegías,
DVD Ediciones Poesía, Barcelona 2009, Pág. 45
[2]BARTRA,
Roger, Territorios de la otredad y el
terror
, Pretextos, Valencia 2007 Pág. 55
[3] Entrevista
a John Berger, Lo que el arte ofrece es
esperanza
en el suplemento de cultura El cultural. 22 de febrero de
2013.  http://www.elcultural.com/revista/arte/John-Berger/32357
[4]
SAFRANSKI, Rudiger, Romanticismo. Una
odisea del espíritu alemán
, Tusquets Editores, Barcelona, 2009, Pág. 352
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