La galería Artizar organiza una muestra de la obra fotográfica del creador canario Alexis W que supone una recuperación de un anterior trabajo de colaboración entre el poeta Félix Viana llamado “San Borondón. Relato de un sueño”, junto con una muestra de sus últimos retratos. La revisión que supone la utilización de las imágenes de ese proyecto literario y plástico, es una excusa para hablar del propio origen de la fotografía como algo compuesto de luz y materia, así como del propio artista, consciente en estas imágenes de su condición de isleño y de la noción de isla que ata umbilicalmente al hombre.
Origo es la reunión de imágenes cuyo centro de interés fundamental es el cuerpo masculino y su comportamiento en el paisaje de tal manera que ambos llegan a confundirse en cuanto a materia orgánica e inorgánica de manera indistinta. El paisaje no está representado como naturaleza en sentido literal, si no como construcción mental y social del hombre. De ahí que la figura humana no esté deshumanizada en un entorno hostil, es decir, por el contrario es la naturaleza la que se ha desnaturalizado, se ha visto desprovista del elemento salvaje y sublime. En estas fotografías el horizonte está hecho a medida del hombre, no está sublimado.
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Cortesía de Galería Artizar |
El germen de las obras y del paisaje como ombligo o cicatriz en el vientre supone un rompimiento de un cordón umbilical metafórico como eje del que parten las cosas que emana de él. Es el principio y nacimiento del manantial de agua, hierba y tierra que provoca el hundimiento de la figura que parte de los conceptos de enrizamiento y nacimiento de una figura que todavía no es, no responde a cánones sociales, ni culturales, sólo estéticos pues son figuras que susurran su condición nonata, su condición de caída hasta que las alas se desplieguen. Sus fotografías no son en este caso representaciones de la miseria del mundo, no son desechos, ni falsas pretensiones artísticas. Éstas depositan en la retina del espectador una sustancia blanda y apacible que no supone un exceso de realidad típico del arte contemporáneo. Por el contrario parten del nacimiento de la materia casi de manera mitológica a modo de ícaros caídos o hundidos. El cuerpo desnudo, la carne al sol se viste de luz, como la fotografía es definida por la luz, los cuerpos de Alexis W son constituidos por ella a la vez que se deposita sobre ellos.
La normalidad de una obra de arte es mirar a través de la ventana o marco habilitado para delimitar las fronteras entre obra y espacio real del espectador. Es interesante percibir cómo este fotógrafo canaliza estas fronteras creando sus propios marcos a modo de cajas o encajes dentro de la propia obra. Puesto que todo aquí es nacimiento, origen y fundamento, Alexis W parte de un clásico de la composición, buscar un punto focal que contrasta con la sensación de incertidumbre que emana cada obra y donde los juicios de valor no tienen cabida porque las imágenes empiezan a “ser”. Todas las particularidades del trabajo de Alexis W se constituyen en Artizar mediante signos que desmitifican toda clase de preceptos sobre la representación del desnudo, apartándose de las apariencias y partiendo del punto cero del surgimiento de la naturaleza, del cuerpo y del arte.
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Cortesía de Galería Artizar. |