Empapelados y embarcados.

La nueva exposición de la galería Estudio Artizar gira en torno a un común eje, el papel como soporte de todas las obras expuestas, circunstancia que determina una muestra de gran contundencia. Los artistas Luis Palmero, Ángel Padrón, Jairo Alfonso, Bedia, Mendive, Martin&Sicilia, Mckean, Carlos Rivero y Julio Blancas participan en una interesante colectiva que se mueve en torno a universos personales que dejan entrever el imaginario de cada uno de estos creadores y sus particulares maneras de intervenir el papel. Ésta superficie es un elemento que permite la transformación como una resistencia a la dificultad, tanto de transporte, como económica o por la inmediatez de su elaboración en determinados casos. Como un grafema el papel aquí constituye la unidad primigenia o mínima del lenguaje plástico, cuya unión se convierte en una conversación entre los artistas y que se escucha de soslayo.

En su liviandad corpórea las obras, que parecen flotar en el espacio blanco como reductos o islas flotantes a las que asirse, cargan el imaginario concebido por los artistas. Esa fragilidad del material contrasta con la contundencia de los trazos, esa maleabilidad manifiesta del papel produce un efecto definitivamente placentero que se aleja de la percepción homogenizadora.

Obra de Julio blancas

En Artizar la muestra Empapelados trasciende la yuxtaposición de lenguajes combinados formando una conjunción sorprendente. Mostrada al público de una manera sensitiva, estrechando el vínculo afectivo y una conexión emocional diferente de otros formatos gracias al tacto, el sonido y la luz que inciden sobre el gramaje de las superficies de papel con un sentido casi revolucionario que recuerda a las obras en papel de las vanguardias del arte. Por se un formato fácilmente transportable, por poseer ese carácter de estudio preparatorio y por que sobre todo “el papel lo aguanta todo”, es un formato de protesta social, de intimismo sensual, de romanticismo político, de acogida de contenidos místicos, desde los manuscritos miniados del medievo el papel siempre ha tenido un atractivo que resulta cercano y proclive al acercamiento del público.

La relevancia del gesto propio en contraposición a la frialdad de los mass media que constituyen la parálisis de la individualidad, mientras que el dibujo lo contradice proponiendo un reto al espectador poniendo en valor la originalidad y la autoexpresión. No es un No a las prácticas tecnológicas, es un paso afirmativo a la conjunción de todos los medios que proporcionen una libertad creativa no encaminada a la homogenización del criterio de los consumidores no conformistas. Las obras en papel, como acertadamente dice Bernice Rose, tienen un enorme potencial para sobrescribirse como lenguaje artístico y se torna en vehículo primordial de la posmodernidad y se convierten así en alegorías de esta era. Una era en la que lo mecánico y lo visual es casi un deslinde de la artesanalidad del trabajo sobre papel. Líneas gestuales que elevan las técnicas ritualizando y dotando de aparente espontaneidad en el proceso. Una práctica individualista y contemporánea que se aleja de la homogenización estética del entablishment.

Obra de Ángel Padrón

Lejos del reconocimiento de nombres artísticos y de individualidades gestuales lo que consigue esta muestra es la unión de obras de muy diferente procedencia estética, con una selección inmejorable de trabajos. Adentrarse en Empapelados supone un deleite gracias a la delicadeza de los pliegues de Ángel Padrón y su condición de transitoriedad estelar, al juego de reflejos de grafito de Julio Blancas cuyas estructuras se asientan en la retina del espectador con una fuerza casi babilónica. También nos embarca en imágenes y símbolos poseídos por siluetas gestos humanos, bosques y aguas turbulentas de la mano de Bedia y Mendive. La crudeza de la Carne de Carlos Rivero que dialoga con la imagen entre surreal y de cómic de Dave Mckean. Y la comicidad del artificio intercambiable de los bigotes de Martin&Sicilia junto a los objetos de consumo diario de Jairo Alfonso, reciente desembarcado en la galería, generan una identificación con los preceptos sociales de imagen y consumo.

Obra de Bedia. Mirando al sur.

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